martes, 24 de septiembre de 2013

Acabo de darme cuenta

Igual que el papel pautado me ayuda a no escribir en espiral, el hueco dejado en el blíster me hace posible contar el tiempo. Y ya hace 5 días, los acabo de contar...

Μοῖραι

Hacia la nada infinita, el mercadillo de las almas se vislumbra al alba. Quizás no puedas verlo. Quizás solo algunos podemos, algunos que evolucionamos de modo imperceptible y vemos lo que hay en el punto ciego del destino del hombre. Una larga fila de cuerpos encorvados, gimientes y lisiados. Expuestos ante quienes deseen comprarlos. Baratos y vacíos, son llevados por sombras sin ojos que los necesitan para usarlos. Y no siento ninguna pena, ni miedo o temor alguno. Nunca estaré en su puesto. Solo toman a los muertos, los que, como tú, no se reflejan en el espejo de Láquesis.

epílogo lleno de olas gigantes

Es otoño, se nota por las nubes que se agolpan por poniente, oscuras y aún lejanas, acampadas ahí entre la silueta azul de los montes, esperando como un general en el horizonte; y, mientras mis rodillas crujen, mis ojos se habitúan a no sentir la punzada del rayo que no cesa. Ahora toca levantarse obedientes y conducir hacia mañana a la hora ordenada y rellenar los huecos de oficinas y limpiar felpudos oxidados de hojas crujientes y robar al tiempo que giramos, un ojo puesto en donde el general gris aguarda...