miércoles, 9 de agosto de 2017

¿Qué tienen de bueno los martes?

Mudar de piel...

Dicen que las personas no cambian. Que en el fondo somos lo que somos y eso estará ahí dentro hasta que la diñemos. No sé yo, la verdad...

A mí antes no me gustaba el flamenco ni el bacalao. Solía ir de camping y sentarme en el suelo. No tenía resaca. Era capaz de dejar de fumar.

Es raro pero me descubro a mí misma con el café en la mano echando un ojo a la edición digital de El País cada mañana. Por ejemplo. Miro, leo en F y, a veces, abro algún artículo.

Antes madrugaba mucho, me levantaba de buen humor, era infeliz y trabajaba más. Era tímida, me parece. Ahora, si me dejas, me dan las 3 de la tarde sobando, me levanto maldiciendo, leo mucho y hago fotos sin personas dentro, fotos de calles, sobre todo. Creo que soy menos egoísta, pero eso está por ver.

Me he pasado al vino blanco, lo que va en consonancia con lo de El País.


1 comentario:

ese Anónimo, no uno cualquiera. dijo...

;-)