Dic 24.
10.04. Seguimos con fiebre. En una misión donde no hay que hacer nada y solo se requiere no tener fiebre. Le digo que es un secreto. Veremos si es capaz de callar él y no toser yo. Esta tormenta no es de recibo.
13.57. He logrado contactar. Parece que se mantiene la hora y el punto de encuentro. Me preocupa no tener nada que reportar. Y soy mala jugando al póquer. Tengo unas horas para probar con todas las pociones y practicar yoga facial.
15.12. Que si he comido y qué. Malditos jefes. Estaba tan tranquila. A veces pienso que aquel día sí que morí y esto es el infierno. Una serie de enfermedades encadenadas y un destierro. Amén de las trampas y la condena de caer en todas ellas. Definitivamente, es el infierno. Y cómo llueve... Nunca pensé que lloviese tanto en un sitio con tanto incendio. Ah, no. Que es granizo. Qué pintoresco y acojonante a la par.
17.34. El mindfulnes con dos eses o con dos eles, o sin ninguna, es mano de santo para caer frita. Ventajas: todas. Desventajas: queda más cerca el día D, la hora H, el minuto M. Voy a rezar. Ostras, menudo trueno. Igual no debo rezar...
17.51. Me despierta el móvil. Me felicitan. De nuevo definitivamente (esto no significa nada, verdad?), el purgatorio no es. Lo acabo de pensar, pero no, no lo es. ¿Descartamos que exista el cielo ese con mayúsculas? Ser racional no entra dentro de la ecuación por usar una frase hecha y fastidiar. El sentido común toma mi mano y dirige los dedos al mute. Estas buenas personas no me van a joder más microsiestas.
20.00. Despertador. Oh, no. No quiero salir de la cama. Sí, estoy en la cama. Llevo aquí todo el día. Toda la semana, en realidad. Desde el 19D (cual piso de tres habitaciones y lavadero), todo el día. Hace frío para ducharse. No hay tiempo para bañarse. Lavarse el pelo queda descartado. Maquillarse me da pereza y no arregla nada. El suicidio sería redundante. En fin. Me levanto.
20.50. 39.5° N. Giro a derrota. Pero derrota, derrota. Salgo de casa, tiritando. Llego la última y sin nada en las manos. Por suerte, acaba de caerme un rayo y todo queda perdonado.



