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domingo, 27 de abril de 2014

...porque siempre me pasa lo mismo

En primavera siempre escribías bien. Cada año. Después, o antes, escribías con las mismas faltas, mas sin pizca de inspiración. Las mismas bromas, las mismas quejas, los mismos polvos..., pero sin gracia. Y, de nuevo, abril. Se ve que allí llueve en abril o la fruta madura en abril o ponen 3x2 en tequila, en abril. Algo que hace que valga la pena cruzar un trecho para ir a verte y pasar unas páginas, mientras tú despachas a tus visitas y caldeas el ambiente con bromas educadas y la voz suavita del que parece no entender que estos de aquí al lado también te leen. 




sábado, 20 de octubre de 2012

El último día del hombre vampiro


El hombre vampiro avanza con ritmo lento, confinado en una gruta donde la exigua atmósfera solo permite monótonas cadencias: un sordo ronquido, un goteo sobre la piedra, el temblor del sicomoro a cada golpe de la tierra. Un paso tras otro, el vampiro rodea el tronco amarillo, salpica la roca, arrastra la arenilla desprendida de la grieta, se mueve para fingir que aún busca. Sediento, se cuestiona cuántos días más, cuántos como este en el que está. El apetito lo trastorna. Lo trastorna vivir sumido en tinieblas: en su destierro no hay puestas de sol que avisen y la luz no es mayor que una bujía de aceite sobre una mesa de piedra. Ahora, las imágenes penetran en su cerebro como si fuesen los metros de una película vieja. Sus recuerdos emergen en blanco y negro: nubes sobre un cielo pesado y oscuro, la coreografía de la noche reflejada en el blanco piso de piedra. El ritmo de las horas se impone de súbito y el hombre vampiro siente los latidos del hambre. Él, que olvidó los colores, siempre tiene presente el tiempo y, como un autómata, gira el brazo y mira su muñeca vacía, revisa sus bolsillos vacíos, se observa el cuerpo vacío; sus ojos se pierden en un horizonte tan insoportable, tan asfixiante, tan negro, tan pequeño y mezquino que el páramo oscuro se ha de disfrazar de avenida de transeúntes de otro mundo: mujeres serpiente y místicos pasajeros, felices inviernos ebrios ocultos en grandes coches de cristales de humo. El hombre vampiro baja en el muelle, donde las cantinas arden atestadas de carne con que alimentarse. Baila con vestidos rojos hasta que las velas se extinguen y la sirena avisa y el sol raya el cielo: el viaje acaba y se hace el silencio. El hombre vampiro se derrumba a los pies del sicomoro, se estira, esfuerza el brazo para arrancar una rama mientras aprieta la sien contra la roca helada. Respira el aire del puerto y el alboroto festivo del lupanar lo anima. Exhausto, se arrebuja en torno al tronco y se clava la rama en el pecho.





sábado, 6 de octubre de 2012

Ghosts in the photograph



Suna esperaba. Una ola despejó la orilla dejando en su retirada cientos de burbujas huérfanas. El tiempo arrastra la vida de los que temen a la muerte. El litoral quedaba limpio de algas y de pedrezuelas y de caracolas y de conchas rotas, e iba mermando en favor de la única palmera. Remolinos de viento le alborotaban los cabellos mientras un hatajo de gaviotas insistía en sus ingratos graznidos.
Adelantó los pies sobre el fondo revuelto, los brazos pegados al cuerpo. Tras de sí, nadie: un grupo de rocas como único testigo impasible y somnoliento, sobre el cual se alargaba la sombra de la torre que parecía difuminarse como un anuncio del ocaso del día. Ella no sentía miedo. Su cuerpo ligero se mantenía erguido ante las embestidas del mar que se iba embraveciendo para, después, calmarse de nuevo. Pronto pasaría el frío que la agarrotaba por dentro, solo un lío de ropa mojada enredado en el rompiente, solo un coche abandonado entre las dunas, solo silencio y alguna carta y un espectador con nariz de payaso tocando a su puerta de madrugada, solo su voluntad ante el peso de las atareadas horas. 

domingo, 22 de abril de 2012

San Jordi otra vez








Mundo


En el salón de madame des Ricochets
Los espejos son semillas de rocío prensadas
La consola está hecha de un brazo entre yedra
Y la alfombra muere lo mismo que las olas
En el salón de madame des Ricochets
El té de luna se sirve en huevos de chotacabras
Las cortinas adulan el deshielo de las nieves
Y el piano de perspectiva perdida ensombrece en un bloque entre el nácar
En el salón de madame des Ricochets
Lámpara vulgares bajo hojas de álamo
Inquietan a la chimenea de escamas de armadillo
Cuando madame des Ricochets llama
Las puertas se rajan para dar paso a las criadas en columpios






Andre Bretón, Poemas 2.

viernes, 2 de marzo de 2012

Escape Myself




Estoy cansada. El mundo me pesa, la verdad se me escapa. No hay día que no busque fuera y dentro de mi alma. Pero qué voy a encontrar mas que vacío. A veces, logró evitarlo, vencer la oquedad del camino, el vuelo suspendido y el vértigo de la caída. Es por amor. 
En la idea del amor, se aparece el oasis que me calma. Pero esto es un desierto y hay espejismos. Espejismos de vida, espejismos de sentido. Es siempre una imagen que tiembla, y se escapa pues su esencia es furtiva. Así como la vida se va, ella se va hacia algún lugar. Y yo la sigo porque es lo que deseo. Seguir la estela que me guía, que me alivia. Es esperanza y es fe y yo creo en ella. Es un sueño. El sueño de la vida.
¿Estamos dormidos y queremos despertar? ¿O es solo el deseo de soñar?
Hay bálsamos y conozco pócimas, oigo música y leo poesía. Ensordecedora poesía, cantos, profundas ideas que admiro. Y en la estela, en el temblor que persigo exhausta los veo, los oigo, los leo. 
No lo entiendo, pero la pócima me libera. Me ayuda a perseguir la verdad. A soñar que camino sobre deslumbrante y ardiente arena, sobre dunas de ideas y tragedias. Sin pasado, me embriago de presente y la sigo. Trato de asirla, de aprenhenderla. Alcanzo a vencer mi agotamiento y por fin duermo. En el calor y la sed sin límite, descanso abrazada a ella, en brazos de ella, protegida por ella. En sueños rezo para que la pesadilla pase de largo. Una plegaria atea, una plegaria terrenal, supersticiosa, infantil, una plegaria pagana, milenaria que me llega desde los dioses del aire, la tierra, el agua y el fuego. 
Árboles y animales pueblan el suelo que torna verde. Una alfombra cubre el desierto y se hace césped. Se da que el sol ya no quema sino que tiempla los cuerpos que me arropan. 
Ya no estoy sola. El silencio se aparta bajo el hechizo del rumor del río que ronea y los pájaros que se cortejan. El sueño dentro del sueño se vuelve promesas.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Te echo de menos

Echar de menos un candado,
un cencerro,
una mano,
un recuerdo.
Tus palabras disipadas en la niebla;
la niebla de tu circunstancia y tu miedo.
Yo ya te echo de menos;
te echo tanto de menos.
Te necesitaba de antes de saberte,
de antes de conocerte,
de antes de lograrte,
de antes de que sin tocarme me tocases.
Acaso esto se acabe
sin necesidad de un motivo
ni despedidas lamentables.
Pero tengo miedo de despertar:
despertar en la mañana o en la tarde,
confusa, clarividente,
y tener la seguridad,
la insoportable certeza,
de que no volverás
y que nada cambiará.

lunes, 18 de julio de 2011

Una de Fiona Apple

Tymps (The Sick In The Head Song)




Those boon times went bust
My feet of clay, they dried to dust
The red isn't the red we painted
Its just rust
And the signature thing
That used to bring a following
I have trouble now
Even remembering

So why did I kiss him so hard
Late last friday night
And keep on letting him change all my plans
I'm either so sick in the head
I need to be bled dry, to quit
Or I just really used to love him
I sure hope that’s it

I knew that to keep in touch
Would do me deep in dutch
Cuz it isn't the rush of remembering
It's just much
And the signature thing
Is only growing harrowing
I should have no trouble now
To keep from following

So why did I kiss him so hard
Late last friday night
And keep on letting him change all my plans
I'm either so sick in the head
I need to be bled dry, to quit
Or I just really used to love him
I sure hope that’s it

Those boon times went bust
My feet of clay, they dried to dust
The red isn't the red we painted
It’s just rust
And the signature thing
That used to bring a following
I have trouble now
Even remembering

So why did I kiss him so hard
Late last friday night
And keep on letting him change all my plans
I'm either so sick in the head
I need to be bled dry, to quit
Or I just really used to love him
Or I just really used to love him
Or I just really used to love him
I sure hope that's it