domingo, 4 de enero de 2026

Círculos viciosos y telas de araña

 ¿Qué os dije yo, eh? ¿¿Qué os dije??

Ni dos días y ya es "el amanecer de una nueva era", la narrativa (palabra del año por huevos) dice que a buen entendedor..., la línea roja nosécuántos tiene agobiado a un perro danés. Los buenos, los malos y los mandados, anónimos a favor o en contra vs. mercaderes apolíticos, viajeros indiferentes y malos amantes (si hubiesen sido buenos, nada de esto habría pasado). Tipos con razón empujando literalmente a tipos con otra razón. Ambos con sus razones, explicadas con la simpleza semántica del verbo poder, que se dice (de nuevo) "narrativa". En el mundo, todos nos hemos vuelto espías de todos. Y problemas de sueño, y repetición embotada, y miedo. Muchos lo que hacen es desfogar como buenamente pueden, a veces, como bestias demoniacas, para aliviar la humillación que supone el mero hecho de existir (gracias, Páyer, desde tu inexistencia).

El tango satánico ya fue. Ahora todos los de la explotación andan bajo la lluvia hacia un lugar en ruinas a ser nuevamente engañados. Lo saben. En las pesadillas de cada uno se unen las palabras como ellos mismos durmiendo en la carcasa de un castillo. Quizás, echen de menos la fonda, donde mágicamente en segundos se forma una tupida tela de araña sobre todas las cosas quietas. No hay arañas. Solo la tela. Y el fondista, como empujando una roca cuesta arriba, limpia una y otra vez cada espacio, cada llave, cada vaso, cada plato, cada cuchara, cada anillo olvidado. Nihilismo entre blancos lenzuelos de neblina y visiones. Y transitan, muertos, por caminos embarrados o miserables ciudades en venta, mientras lo escribe el notario de la memoria.

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