domingo, 22 de marzo de 2026

Estaciones vacías

 Me huelen las manos a plástico azul. Goma aislante. Guantes de hospital. Me pitan los oídos de tráfico y semáforos y avenidas de repartidores y soledad.

Sale agua por esquinas prometiendo larga vida de humedad. Olor. Moho. Hongos. Libros podridos. Llamadas absurdas que me cuentan mi vida.

Paso por curvas llenas de pilotos de emergencia. De broncas de tráfico. De gente con móviles en mano y zetas que van como flechas.

Hay extractores de aire tóxico sonando por la ventana de la habitación en la que no estoy de verdad. Máscaras de oxígeno piensan en lo relativo del tiempo.

Un pico de luz. Un cambio de tiempo. Primavera fría y sucedáneos de conocidos. Una llaga tras la oreja de mascarillas salvavidas.

Comidas que no se comen. Tirando sopas por el desagüe y tú escribiendo amenazas o despedidas o alegatos en mi contra.

Os estoy grabando. Órdenes de alejamiento. Gasolineras cerradas. Fotos de alguien haciendo deportes acuáticos. Hoy no salen trenes.

El desastre de que no se acabe el mundo. Cajeros automáticos. Amables mentirosos. Ahogos que necesitan certezas.

Vuelvo a lavarme las manos. Tenía el pelo limpio y ahora está grasiento. Su cabello completamente cano. Tenía un confidente y ahora tengo juez y verdugo.

Mientras ella no acaba de morir, me escribes con reproches. Tus vacaciones. Mi collar sin gema jarcha. Guerras y más guerras.

Todos hablando idiomas distintos. Y haciéndose propaganda. El día que cierra la semana. Que abre la primavera. El grillo que no calla. Tú que no existes ya y yo que no debería.  Telas de araña sobre recuerdos inventados

Pasos de peatones y frío y estamos vivos. La cárcel de tenerte vigilando. No poder huir. Los intentos fallidos en los sueños de ella. 

Dónde estamos ahora. Y dónde vamos después. Locos sin parar de escribir locuras. Echando la gota esa que colma copas.

Gente que habla susurrando. Que no sé quiénes son. Que viven mundos paralelos. Fingiendo. Todos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Wow. Impresionante e imprescindible.

prohibido saltar (aka. una noche) dijo...

Aunque el mundo no termina de acabarse hay diarios y cuadernos que siguen (y seguirán) atesorando miedos, preocupaciones y algún recuerdo. Mientras eso ocurra y mientras exista esta nave de locos, fingidores o no, una sigue esperando a que llegue algún tren al que subirse