martes, 30 de junio de 2026

Te cansarás

Te cansarás. Lo sé mejor que tú. Te inventé yo.

     (Pobre niño, también te digo). 

Te cansarás. Ya te noto cansado. Pidiendo ayuda. Diagnosticándolo (siempre fuiste mu sicóloga). 

Te cansarás y lo harás a un lado. Pero, también te digo, a los niños no se los puede sustituir como a las novias, parejas, "amigos", como lugares, motos y furgonetas, los grifos de ducha, los colchones con muelles salidos. 

Te cansarás de casarte de blanco y de jugar a las casitas. De ayudar a la gente que no sobrevivió, como tú, a todo lo que al final no tenías. De ser hombre objeto (lo que me reí con eso...). De ser el abuelito, de ser la mamaíta. De ser la niña de sus ojos. De fingir que has leído a Faulkner. De ser comunista con los comunistas, anarquista con los anarquistas, franquista con los franquistas, modisto con los modistas. Te cansarás del crío. No te gustan los niños. Te cansarás de esta como de las anteriores, de tener súbitamente familia numerosa, comidas familiares, navidades y regalos, hijos, nueras y cuñados. De ser tú el cuñado. De ser el nuevo. De arreglar cisternas y jardines. Te cansarás de los pelos en el desagüe, de las limpiezas generales, del niño ese que no para, de cobrar menos que otro y que es, estás segurísimo, más joven (lo que es objetivamente verdad) y más tonto (lo que es objetivamente nada). 

Resuenan las palabras al fondo a la derecha, donde ha quedado todo, donde estará casi cada caja. Resuenan: "Esta es la vida que me gusta a mí". Un día espléndido, una terraza, el mar de fondo, cálido ma non troppo, una mujer medio guapa, medio lista a la vera riendo con ganas. Tranquilidad y mañana más y por la noche, velas. Y esas cosas que fumas.Y música. Un poco en bucle, cíclope contando lo mismo en un día bueno. Y ese crío que no para. Que no deja que pasen los días. Que no fluye, oye, algo le pasa que no fluye.

No estamos para dar consejos, ni para mejorarte por más que yo te inventase y seas, en parte, sí, cosa mía. Pero no estamos para reinventarte. Ya andamos reinventándonos nosotros. Así que solo vaticino... Te cansarás y serás de nuevo tú, contándole a Manolo el del quiosco los esfuerzos que no habrás hecho y que no paras de hacer y que ponme otra y que Manolo, hay que ver...

sábado, 20 de junio de 2026

No falta de nà. Falta de tó

 Yeísta. Yego, llego, de vuelta un viaje. Y riego. Riego. Vaya, le doy al grifito goteador, porque pechá caló, flamenca mas no gitana. La flores mustia. Y digo pa mí: Me voy a poné una cerveza,  mientras riego.  Y se han pasado varias miles de horas de mi reló. Riega que te riega y más, pues mucha agua que pagar. Ea. Otro problema. 

Estoy menos mal que yo, que es mejor que él y peor que tú. Es lo que tiene el regarse una. Entose, entonces, digo, igual es mucha agua. Y paro de regar. Y paro dando un giro al grifo, con la cosa de mañana limpiar. Quitar matojitos verdes, arrancar flores mustia, dejar nique el minijardín.  Y, pienso, cómo voy a hacer que las rosas, el jazmín y los pacífico,  parezcan lo que debieran parecer. Voy a preguntar.  A quién, Pilá, a quién ya le va a preguntá.  Y va a ser que tendré que improvisar.  Improvisasión, quebonitonombretiene.  A partir de ahora, prueba y error. Más, me temo, tiramo a error. En fin. Tiramos. 

Me dicen las vecinas que están ahí pa mí. Pues, sí. Seguro que lo están. Opto por pensármelo; opto por no pensármelo.  No optó. Me quito las gafas. Para no ver. Mañana arreglo el minijardín.  Se palpa el desastre. No lo palpan ustedes. Pero ya les digo que las vecinas están ahí. Qué suerte que tengo, ¿a que no? (Vengo de Cai). Que entienda er que pueda.

Buscando manera de escribir las ganas. La gana. 

Me gustan la tildes graves y las gravísimas  y las agudas. Y lasotra.

PD pa los posdatero: No tengo reloj. No tengo cerveza. No tengo comas pa regalá. No tengo ná. Emberdá estoy mu molesta con la vía.

https://youtube.com/watch?v=EVmo3RKzKy4&is=EhZJDjL-vUSR56_L

lunes, 15 de junio de 2026

Camino

Hoy pasé por La Araña. Allí viviste tú.  Allí. Más bien que mal pasamos lo que había que pasar. Porque el verbo es pasar.

Tras eso, que es cotidiano y normal, pasé por El Palo, que es igual de cotidiano y normal. Pasé pensando cuántos copos se tiraron y lo pescador que es el barrio y que Isa vivía allí y aquella lluvia de estrellas.  Y aquel olor a fritura y aquel no encontrar aparcamiento  y aquel no echarte de menos. Porque antes, antes, yo no echababa de menos. Y al rato, estaba en otro sitio, que no es La Araña ni es El Palo. Ni es mi barrio, ni el de nadie. Y no sabía dónde estaba. 

Y, más tarde, estoy en mi casa. Y ya no sé. Está el mar de siempre. El olor de siempre. Me pongo a regar,  como casi siempre.  Y no sé. No sé dónde estás. Y donde estabas era mi casa. Y ahora... no sé. Porque no sé dónde estás. 

Si fuese posible, te preguntaría. O a ella. O haríamos juntos algo estúpido como hablar. Sacar unas cervezas y charlar. Igual con unas aceitunas. Igual preparando la cena y ensayar nuevas recetas que nos preparen para mañana viajar.

Sigue tu familia y la mía, que son la misma, buscándome respuestas. Y yo te veo por estas playas, te veo descalzo y moreno. Te veo, pero no estás.