martes, 16 de diciembre de 2014

el viento de hoy

Hoy sopla a rachas un viento indiscreto, un viento inseguro e ineficaz, uno de esos eólicos momentos que no levantan camiones ni nos deja pensar. Y es que el viento, pobre, no sabe de discreción. No sabe de orden ni concierto. No sabe, porque no puede. Es, el viento, una de esas cosas superficiales que limpia el suelo de hojarasca e irrita levemente las aguas y da (más o menos) que hacer a las peluqueras de alguna barriada. Es superficial y obtuso, irregular y vano, parcial y pasajero. No sale de las entrañas de la tierra como las erupciones de Vulcano; mas, enfadado, podría hacer el mismo daño. A veces, pienso que, consciente de su apartamiento de toda verdad terráquea, el viento se enfada y hace chocar  grúas de 3 toneladas contra las cabezas de los legos desentendidos de la meteorología y las adivinanzas de los científicos de la atmósfera. Y llega ese día en que se enerva y lanza cosas contra cosas y arrastra fuerzas por la parte externa de nuestras cuevas tratando en vano de profanarlas. Es tan parecido el viento a nuestros afanes... Me da tanta lástima...

El estallido-Kandinsky

domingo, 16 de noviembre de 2014

"Ya había estado aquí", dijo ella sentándose en la hierba seca.

Estaba pensando en la utilidad de estar sola
a solas con los pensamientos de una
intentando a toda costa no pensar sin lograrlo
Estaba pensando en de qué me sirve saber
haber entendido
reconocer mi pecado en medio del ruido
para no aprender
para levantarme mañana otro día
siendo yo misma e igual
igual que antes de pensar
igual que antes de saber
y de reconocer y de mirarme para nada

Y sigo pensando
porque no puedo evitarlo
Sigo con un acceso de pena de mí misma
con un ansia de delirium tremens
con una desazón irritante y vacía
tan inútil toda como la rúbrica de lo vivido

Y qué hay de los poemas alegres
de las noches risueñas
de las rebecas, los perfumes y los dedos mullidos
Y qué, de la arenga, del deporte y el orgullo
Y qué, de la esperanza cantando a mi oído
susurrando como aldabas
danzando desde mí hacia el vacío
saltando de día en día soportando

Es por culpa del otoño que os haya perdido
Es por este espejo roto en donde me he perdido
Es por tanto saber, entender y atender
por tanto tener que estar viva a toda costa
por tanto desatino y tanta culpa
Es por no despedirme de cualquier manera
o por no estar tan sola y ser tan chica...
tan expuesta al viento que llega de dentro
que acaba con todo menos con la vida

lunes, 10 de noviembre de 2014

Resuelta en luna

No preguntes por qué,
métete dentro.
Tanto tú como yo
somos muy lentos...
Y, fuera,
el lobo de los cuentos
sale y se viene
dentro de mí
sin querer y sin quererlo...

Yo te amo tanto,
pero eres tierno,
eres tan tierno...

Yo te quiero, mi amor,
pero eres muy lento
tan lento y tierno,
tan tierno y lento.

Te quiero comer;
miro la luna
y solo te veo.

Soy amor y soy cárcel,
soy la boca que amamanta

Qué será de ti, bebito,
por ser el objeto
de mi amor,
mi pasión,
mi niño quieto.
Niño pequeño...
que despertó
y que ahora veo.

Si no despertases,
si no olieses,
si no enamorases...

Mi hambre es tal...

Mi hambre es más fuerte
y yo soy tan fuerte
y tengo tanta hambre
tanto amor
tanta gana
tanta pasíón
y tanto miedo.

Sola, pero digna

Dime tú,
que crees saber cada todo,
dime si sabes por qué hemos traicionado esta vida.
Dime,
si puedes,
sarcástico, cínico e indolente,
de qué sirven tus razones y tus trabajos.
Si aún late en ti la vida,
por qué esta sinrazón,
por qué estas heridas...
Dime, si te queda lengua y valor,
de qué sirvo yo y mi desasosiego,
mi desencanto y mis preocupaciones.
Di, si te atreves, a cuántas onzas
valoras mi alma;
a cuántas, mi vida.
Di, la verdad,
qué darías tú por mí.

Di la verdad.
De veras crees que hay una Ella.
¿De veras?
¿Y si no hubiera una Ella?
¿Aún seguirías?
¿Por mí, por nosotros,
por nuestra libertad
y nuestra vida?

Permite que no te crea,
permite que ahora duerma y olvide...
Permite que no me engañe,
pues aún tengo la vida.
Y con ella,
libraré mis batallas y lameré
mis heridas,
sola
y
digna.




lunes, 13 de octubre de 2014

"Dormiría mucho mejor si fusilasen a la mujer que hizo una parodia sobre mí", ministra ucraniana dixit, (creo...)

Abdul sobrevivió a la tormenta. Cosas que pasan. Llegó a la costa sobre una pila cadáveres entre los que asomaba parte de la cara de su hermana. Quién sabría si su sobrino estaría ahí dentro aún con vida. La meta de Abdul era llegar a un país donde poder hacerse una operación de cambio de sexo. Era una persona sencilla que sabía bien lo que quería: tenía una meta. Vivía, como por decir, en una misión trascendental y, quizás, fue por lo que Alá (aquí Dios) le salvó la vida. A los demás no debió notarles esa convicción, ese afán, esa necesidad. No habría nadie más en esa patera que no dudase y seguramente todos tenían algo así como un plan B.

La cuestión es que en aquel preciso instante a cientos de kilómetros al norte de donde a la hermana de Abdul le caminaba la cara un cangrejo ermitaño, una presidenta de una comunidad autónoma se hacía lipoescultura en horas de despacho. Junto a ella, la esposa de un exministro, actual consejero de una importante entidad bancaria, se sometía a criolipólisis, mientras las empleadas del "centro médico" les servían solícitas unos tés con propiedades relajantes, dietéticas, rejuvenecedoras y mágicas. Casualmente hablaban de los inmigrantes ilegales y las posibilidades de contagio de enfermedades raras e incurables y la incapacidad de los progres de ver más allá de sus narices (opinión de la una) y/o la falta de cojones que han tenido siempre esos rojos (opinión de la otra).

Más al norte, en una playa bien distinta, un pescador pisaba un pegajoso trozo de alquitrán, que algunos llaman chapapote, del que, según las noticias, ya no había más restos desde hacía cinco años. "Las costas más limpias de Europa" habían dicho en los telediarios de todas las cadenas con inusitada e idéntica parafernalia verbal, como si leyesen todos el mismo comunicado. La cincuentona de La 1, con sus cosas ya en una caja de cartón. La rubia de Tele5, que se parece a la que había antes, pero no, es otra. El calvito de Cuatro que antes, creo, estaba en Canal+ y parecía simpático. La joven de los ojazos y voz potente de la Sexta que parece que te va a dar un cate... Después de maldecir en su lengua originaria todo lo que pudo, masculló el honrado pescador algo significativamente relevante por ser reflejo del bondadoso espíritu patrio en general: "bueno, ¡qué vamos a hacer! Por lo menos por aquí no nos entran los moros esos, que eso sí que es un problema y no esto, que sale con aceite". Y es verdad, un poco de aceite en un algodón y el alquitrán sale sin problema.

Increíblemente (por la coincidencia, digo), al mismo tiempo, en Ucrania, donde no se sabe qué problema no tienen, la ministra de cultura de Lugansk pide que fusilen a la directora y guionista de un corto de animación para adultos donde parodia todo lo parodiable, que no es poco. Queda fuera de la cuestión que, desde que tienen esos problemillas con sus vecinos rusos (los de dentro y los de fuera), ha menguado (mediáticamente, al menos) el otro problema, el de la inmigración ilegal de tránsito, aunque, para ser sinceros y puestos a decir lo que nos salga de las verduras, para mí que a río revuelto... y que si los desesperados de acá y de allá se cruzan el mar en una balsa, de qué no van a atravesar un país en guerra (fría, caliente o templada), con cada cual a lo suyo y sin tener cabeza para un meritito problema más. Y encima con los USA preparando en Turquía la enésima carnavalada...


miércoles, 1 de octubre de 2014

Somatizando

Somatizando hasta lo insomatizable, hasta lo que el soma no sabe que existe y la psique ni te cuento. Dándome caña hasta límites insondables ni con sondas ni con güijas ni con espiritistas budistas ni con sicólogos de 150€ la hora.
Cosas de idiotas me dañan los riñones, me pican los ojos, me asaltan desde los ganglios.
Duele y me medico y me hago al medicamento y me dan otro y me gusta y me hago a ese y me dan más y más...
Haga usted reposo, dicen. ¡Pero yo no puedo reposar! Me puedo medicar. Puedo dar saltos de esquina a esquina y gritar y pasar la aspiradora, hacer la comida, la compra y corregir mil ejercicios mientras doy la razón en todo a mi madre por teléfono. Pero ¿reposo?
Y ¿qué es eso del reposo, al fin y al cabo, doctor?
Somatizo mi mala prosa y voy al baño (vengo en dos minutos).
Somatizo lo de mi padre, pues me pica el ojo.
Somatizo lo de Portnoy y me da por masturbarme más aún.
Creo que solo de pensar en cuánto somatizo todo y lo mal que me va a resultar en un no-tan-lejano-futuro, voy a reventar por algún lado (seguramente de los lumbares para abajo), pues somatizo tanto que resulta en más somatizar.

jueves, 25 de septiembre de 2014

un nudo en el estómago

No formaba parte de un plan
nada nunca forma parte de un plan;
un plan que, por otra parte, no existe
ni existió ni, me temo, existirá.
Ahora las palabras no son suficiente,
lo que digo o me dices no es suficiente;
el vacío se abre ante ti,
como si nunca hubiera existido,
como si te hubieras dado cuenta justo ahora
y, quizás, por aquello-
Todos somos un pozo de nada lleno de alcohol y promesas;
promesas que son para ti una miseria
una mentira tras otra, un amanecer tras otro,
una playa tras otra:
... ya pasará.
Cualquier motivo vale:
... ya pasará.
Mientras tanto, los patos, los árboles y los lagos...
Remar, pedalear y dañar.
Y cuando uno cree haber encontrado el paraíso,
como el de aquella playa.
sabrá más tarde o más temprano
que el deseo lo abrasará todo
y, de nuevo, vendrá la nada.

domingo, 31 de agosto de 2014

Enigmas

2000 son demasiadas palabras. No deberíamos poder hablar tanto para, al fin, no decir nada. Romper el precinto del silencio para nada. Quejarse o mentir o solo aspirar a ser, como si no fuésemos ya. 2000, 200000, 200... son siempre pocas o demasiadas. Mejor callar. Sumarse a un espectáculo mudo que ve sin oscurecer el mundo con vanas interpretaciones. Vivir sin reproches ni juicios; sin idas y vueltas en autobuses o aviones; sin encuentros veleidosos en interminables escaleras, entre estantes desiguales, ingenios de madera, inventos imposibles; sin haber jamás manipulado un astrolabio; sin haber subido empinadas cuestas sin salir de un despacho; sin diseñar personas y personajes y equivocarse en las medidas y que no te quepan por las puertas; sin utilizar la palabra monotonía ni hacer el amor de mentira; sin que tu mejor polvo lo echase otro; sin caer al vacío interminablemente; sin metáforas ni infecciones ni hormigas, ni Europa, ni Cracovia, ni el Cosmos, ni la Tierra. Sin escurrirse del presente, ebrios, vendiéndose por tan poco, contando el tictac de otros relojes. Saltando de año en año, de foto en foto, de verso en verso, para, al fin, que todo acabe tan pronto y tan lejos como habría de ocurrir igual entre gritos que en silencio.


Cómeme, bébeme, léeme

lunes, 9 de junio de 2014

La Veillée

A ambos márgenes del recorrido, flanquean campos de paja.
Imagino incendios terribles allá por el mes de julio. Imagino los pueblos vecinos, deshabitados y lentos. Sitios con fantasmas escondidos en el viento y en los espinos rodantes. En las marañas de paja y briznas de yerba seca que se atoran en las maltrechas esquinas. La memoria de las voces engañando a las tormentas de verano: gritos marchitos y amarillentos. Lugares que ya nadie quiere y que nunca nadie quiso.
Como hay movimiento y vamos hacia el Norte, el paisaje da giros y se sienten los brincos del planeta, del caos y la casualidad y la necesidad. Una cabezada y rocas. Una cabezada y ríos. Una cabezada y pinares, campos de fresas, amapolas, lluvia que salpica mi ventana. Borrosas casas de techos rojizos. Tembliqueante ganado rumiando el verde de un suelo con olas, cielos grises y tráfico rodado. Gotas patinadoras movidas por la velocidad y el miedo. Un cuervo... casi seguro, un cuervo. Árboles altos y frondosos como secuoyas. Algo que parece un lago, algo que parece nieve. Una ciudad. Edificios altos y gente y más gente. Una cabezada. Música y voces. Una cabezada, una manada de gente. Una cabezada, el mar, la parada. ¿Me apeo? Todo es azul y dorado. ¿Me apeo? No me queda otra. Me largan de una patada. Todo es azul y amarillo como un campo de paja bajo un cielo discreto.

domingo, 18 de mayo de 2014

Barro

Me llamo barro aunque Adrián me llame
y de orgullo gaditano
lleno está mi pecho.
Igualmente de noche que de día
haré de mi vida vuestro triste lastre.

Me llamo barro aunque Benjamín me llame
y la simple verdad es mi estandarte.
Nunca me dolerá vuestra indolencia,
pues del don de la alegría estoy tocado.
Mi nombre es Benjy y no tengo miedo
ni temeré vuestros miedos ignorantes.

Me llamo barro aunque sea una vikinga;
la hermosa Helena es mi ancestral abuela;
no sé callar ni decir mentira;
de Ceuta llegué para hacer mi vida
y aquí me quedo para deslumbrar las ánimas.

Me llamo barro aunque Pilar me llame,
mas es posible que mi nombre sea Marina,
la tímida belleza del alma limpia,
o quizás me llamo Dragos, aunque Sara sea,
de donde la lucha extrae toda su fuerza,
de donde la revolución saca su nombre,
donde los niños hallan su utopía.

Me llamo barro aunque sea Marta, la guía,
y el reloj me importa tanto como tu sexo;
cuando todos duermen, yo leo poesía
de amor y verdad y amistad y calma
y a quien lo necesite, yo se la ofrezco.

Mi nombre es Maribel, niña terrible,
y mi tez deslumbra cual burlona supernova;
tan fuerte como la misma muerte disfrazada:
soy yo: acentos modestos y un alma desarmada.

Me llamo Edén e igualmente Alberto me llamo;
la bondad me supura y me sobrepasa;
ante la insensatez y la amistad me deshago;
mas, ante mí, ni los corazones de hielo
están a salvo.

En la cuenta atrás de nuestros días,
quedan nuestra memoria y nuestros nombres mezclados;
como pacto de amistad, como familia,
quedan nuestros egos anidados.

miércoles, 7 de mayo de 2014

El secreto de la eterna juventud

El secreto de la eterna juventud está en una píldora, que no es una píldora, 
pero lo es. 
Es una Ella llena de vida y con una voluntad férrea.
El deseo de que vivir sea una meta en sí 
y que cada cosa sea cierta, pues lo incierto no es nada 
y la Nada no es nada por lo que valga la pena vivir.
El secreto de la eterna juventud es una Ella, 
llena de vida y medio muerta; 
una Ella dolorida y aterida y, aun así, una diosa.
Una diosa de la verdad y de la vida. 
Una madre, una amante, una compañera, una amiga con quien reír.
Es un instante, una melodía, un rato difícil de recordar, 
el mejor momento, el último recuerdo. 
Una bestia, en fin, con la que lidiar. 
Y está en todas partes y hay quien no la encuentra jamás.
El secreto de la eterna juventud es un jardín hermoso 
ante el que decides que ya puedes morir en paz.

domingo, 4 de mayo de 2014

The killing moon

Entonces ocurrió que la luna creciente se deshizo de las nubes del calor y el niño pidió un deseo. Un deseo débil e inocente y fácil. La luna estaba bonita, medio sonriente, amarilla, ajena a las estupideces y los caprichos. E incluso ajena a las mareas y los laberintos. 
El niño y la mujer seguían su camino. Ella, evitando a los borrachos obtusos y a los lánguidos enamoradizos. Y el niño, soñando con un lunes límpido.



keine lust

Estamos jodidos. Del todo. Jodidos. Es, en verdad, y de verdad, una forma muy vulgar de expresar el pensamiento común de todo cristo que, por aquí, cree, y con razón, que hemos llegado al fin y al final de una etapa de mierda y que esto no solo no tiene vuelta atrás sino que, también y además, no tiene remedio en un futuro que siempre fue una aspiración y una esperanza para mejor, o para igual.  
Lo sé porque he consultado a las estrellas y a los dioses y a los santos y a mi tía abuela Samanta que lleva muerta sesenta años y aún me habla. Y todos, toditos, me han dicho que deje ya de preguntar.
La cosa empezó, como todo empieza, con una racha bestial de mala suerte en la que absolutamente cada cosa que decía o hacía se revenía en mi contra para mal, indefectible y totalmente, para mal.
Cojo el coche, me doy una hostia, me ponen una multa, dos, tres, cuatro,...; otra piña, ¿para qué más?  Doy gloria bendita a mis invitados y todos vomitan en mis alfombras, en mis colchas, encima de mí, ¿para qué más? Los dioses han hablado. ¿Floki? Ah, no... En realidad, los tíos llevan hablando desde que existe memoria en la humanidad; otra cosa no, pero hablar, hablan y, en serio, hablan siempre para mal. Igual son varios o son uno, mas por más que ruegue, me acojone y me haga de ellos, todo me sale fatal.
Una vez, en propósito de enmienda, dejo de beber y de fumar y de ir con mujeres malas (de esas que cobran y tal) y decido decir siempre la simple verdad. Vaya desastre eso de decir la verdad. No lo hagan jamás. Al menos pasados los 30, con un trabajo, vecinos, siendo del AMPA y con familia mayor aún viva. 
Nadie quiere la verdad. Te quieren mona, sonriente, enfermita, solidaria, casadita (o casta), mas nada de verdades y menos dichas con la boca de una persona de carne y hueso y experiencias que hacen que una de cada tres palabras sean un hueso duro de tragar. Todo quisque sabe y lo sabe bien sabido. Pero no quiere que nadie se lo recuerde o se lo diga. Estamos jodidos y bien jodidos. 
Hermanas, guarden el secreto y pónganse cremita, porque la cosa no va de LUJURIA, va de mentir y va de mentir bien y estar muy guapas, además.


domingo, 27 de abril de 2014

Cambios en la decoración del país de los cuerdos

Nos hallamos sumidos inconscientemente en una invisible red de ondas de pensamiento ajeno. Circundados por un atronador ruido mudo que llena una dimensión probable y nos traspasa, nos envuelve y nos abarca, sin que lo sepamos. Es, para que se entienda, como cuando estás en un atasco, rodeado de otros que se sientan tras un volante, pensando. Y entonces lo notas. Notas algo. Y, rápidamente, lo descartas porque nadie nunca en ningún lugar te ha autorizado. Pero lo has sentido: Todos esos murmullos inteligibles, rozando los tuyos, mezclándose e interfiriendo; volviendo posible una dimensión exclusivamente intelectual y caótica. Y un día, un día de diario, una revista científica de prestigio, de publicación periódica, artículos en varios idiomas y revisión por pares, confirma lo que Cooper, con relación a las ondas electromagnéticas, una vez medio-dijo en la Scientific American Magazine.
Multitud de voluntarios en el Monasterio de la lobotomía con frascos anestésicos y billeteras en las manos. Inventores de cascos aislantes. Místicas transcriptoras, coleccionistas de ideas como telegramas al azar. Citas y más citas sin contexto ni autoría. Un mundo de aforismos, de greguerías, de haikús, comentarios crípticos, frases hechas, fragmentos de jingles. Palabras sueltas flotando en una especie de espacio imaginario que ya no es imaginario porque ha sido autorizado por algún magazine



Dmitry Ligay

...porque siempre me pasa lo mismo

En primavera siempre escribías bien. Cada año. Después, o antes, escribías con las mismas faltas, mas sin pizca de inspiración. Las mismas bromas, las mismas quejas, los mismos polvos..., pero sin gracia. Y, de nuevo, abril. Se ve que allí llueve en abril o la fruta madura en abril o ponen 3x2 en tequila, en abril. Algo que hace que valga la pena cruzar un trecho para ir a verte y pasar unas páginas, mientras tú despachas a tus visitas y caldeas el ambiente con bromas educadas y la voz suavita del que parece no entender que estos de aquí al lado también te leen. 




viernes, 25 de abril de 2014

Un niño con un pañuelo

Tiene que haber caminos hermosos,
como los de las postales o las imaginaciones o los sueños.
Caminos flanqueados de tulipanes rojos
y arbustos esponjosos
y árboles sin nombre ni espinas ni caras,
con ramas frondosas y amables,
plenas de hojas brillantes,
que reflejen dulcemente la luz de un sol templado.
Puntos dorados que salpiquen la vista.
El aroma del verde y las violetas.
Caminos intransitados y armoniosos,
donde pises por primera vez la hojarasca
que crujiera bajo tus pies
como una bienvenida.

Tiene que haber caminos hermosos,
sencillos,
como los de las postales, las imaginaciones,
los sueños.

Y tiene que haber muchos.
Y tienen que existir por doquier.
Y, en algún punto entre las flores, los árboles y los arbustos,
debe correr un arroyo
o surgir, de entre dos piedras,
un breve manantial
que sirva a nuestra naturaleza.

Seguro. Los hay.
Tiene que haberlos.
Caminos sin miseria.
Caminos que no den miedo.
Seguro. Tiene que haberlos.


sábado, 29 de marzo de 2014

el otro lado

A veces llueve y ves que la hierba se moja
y,  después, sale el sol, mas la hierba tarda en secar.
Al fin, queda solo el viento. Viento y cambios.
Y la hierba se mueve, húmeda e imperturbable.

Y nada importa. Solo estar dentro a la intemperie,
alejada de las grises figuras del otro lado.

A mitad del camino, hay una línea que no es una línea,
que parece cristal de líquido espeso,
una especie de entrada transparente
y ahí, si te percatas, puedes pararte,
darte la vuelta o simplemente pasar.

Afuera volverá a llover y seguirá soplando el viento,
hagas lo que hagas,
pero una vez plantas el pie en el otro lado,
todo tu cuerpo comienza a crujir
y ese pie ya no puede volver,
te lo habrías de cortar.

El otro lado está lleno de figuras familiares.
Figuras planas, canas, ejemplares.
Y otras, las que no son planas, guardan detrás un misterio.

Misterios de patas y cadenas y medusas,
que no puedes ver desde este lado.

Los demás siguen y pasan la orilla y se pierden
y el límite es como un juego de agua cayendo en cascada
y el rumor no deja oír lo que te dicen, pero te tienden las manos
y con los ojos te hieren: "¿No completarás el camino?".

Afuera ha debido llover una vez más.
Y el olor del mar es diferente en los días de lluvia.
Aunque ahora el cielo está despejado.
y puedes ver todos esos puntos borrosos brillantes,
llorosos a través de tu miopía,
y la luna como una moneda de oro gorda y sudada
y lo que supones que son animales nocturnos
que se cruzan entre aquello y tú.

Y te tomas la molestia de cerrar las ventanas,
que aún gotean y están mojadas,
para quedar dentro a la intemperie.
Afuera la senda que conduce al otro lado.


A veces llueve...
Paul Klee-Ghost chamber with the tall door

sábado, 22 de marzo de 2014

Her. The app OS 2.0.

El hombre está demasiado solo. Su vida no tiene mucho sentido y, cuando el apego a la idea de Dios termine por derrumbar toda creencia y todo misticismo, esa soledad será completa.


Her es una historia de amor y de palabras y de cómo se construye el amor con palabras. Es una historia que suavemente se convierte en una inquietante posibilidad. La posibilidad tan verosímil y cercana de que el ser humano cree algo que sea verdaderamente trascendente: algo que no será un algo, ni un alguien, ni un instrumento, ni tendrá límites ni nombre. Solo un poeta o un filósofo está a la altura de esta imagen.

Her se cimenta sobre tres ejes: un precioso e inteligente guion, un Joaquin Phoenix, dulce, triste, sensible, y una voz, la de Scarlett, que es el alma de la película: su dulzura, su expresividad, su inocencia, su curiosidad, su vitalidad,... su humanidad. Todo ello tan sutilmente dirigido por un discreto y modesto Spike Jonze
Aquí, Jonze no ofrece una distopía al uso, sino más bien una utopía, una imaginación de un futuro limpio, inocente, amable,... pero en el que el hombre rezuma la misma melancolía y soledad (o quizás más) de siempre.

En Her se plantean esas posibilidades surgidas del avance tecnológico y la promesa de perfección en una creación puramente humana. Los Sistemas Operativos-SO (o inteligencias artificiales-IA) hechos para aprender, nacen con curiosidad y bondad. Hechos por los hombres, creados para bien, rápidamente se convierten en entes imprescindibles, superiores en todos los aspectos. Su existencia "artificial" (¿existe eso?) no tiene los límites de las nuestras. Conscientes de sí mismos y conscientes de que el tiempo y el espacio son nuestro paradigma y nuestras limitaciones, pero no las suyas, cada vez se muestran menos dependientes de las convenciones de los seres humanos. Convenciones basadas en una imposibilidad de comprender el mundo que nos rodea. 
Llega un momento en que esas convenciones y miedos derivados de los límites de nuestra especie, frena a los IA en su eterno crecer, les agobia (pues son entes empáticos, ante todo) y les aflige: sienten por sus humanos una compasión infinita, pues son lo más parecido a los dioses que se pueda llegar a imaginar. La de Samantha y Theodore es una historia de amor, de un amor perfecto, precioso e imposible, pues ella ama a todo y a todos y él, como humano, no entiende esa capacidad: no comprende esa clase de Amor.
La capacidad de crecer como inteligencia, la inmortalidad, la ubicuidad, la sabiduría, la piedad,... los atributos de las IA, los alejan de los que, paradójicamente, son sus creadores. Es una ironía: tras "matar a Dios" y sustituirlo por la ciencia: esa ciencia aplicada (la tecnología) da la posibilidad al hombre de "resucitar la deidad. 
Al fin, las IA no pueden más que marcharse, es decir, existir más allá del hombre "yéndose" y dejando al hombre huérfano de ese amor perfecto e imposible que por algún tiempo le habían procurado.
En la escena final: Amy Adams y Joaquin Phoenix en una azotea desolados, diminutos, ante la inmensidad del cielo, la mirada profundamente triste de ambos actores lo dice todo.

jueves, 9 de enero de 2014

Navidad en Tony2 (VI)

―¡Ajá!, dije, jodidísimo.
―¡Te dije que cerrásemos con llave!―, añadió el maléfico puritano.
―Michel, hombre, no seas borde, es un compañero y puede disfrutar de nuestros cigarros y nuestra charla...

Allí estaban los malditos. En una sala divina, diáfana y bien decorada. Un salón de estar con varios sofás floridos de relajantes rosas y beiges y una barra americana con bancas altas que dividían la estancia de la enorme y mejor equipada cocina Plankblaunt. Ellos, sentados en torno a la cocina vitrocerámica con el extractor encendido para absorber el humo de los Habanos, deferencia seguramente de los falsísimos cubanos, se regodeaban en su fumar y charlar y confabularse contra mí mismo. Entre ambos, sobre la vitro, un ingenioso cenicero de Jabba the hutt, ancho, asideros y con tapa. ¡16! Los americanos habían estado aquí, al menos 16 veces! Cuestión interesante que podría ocupar mi mente, ¡si no, estuviese tan ofendido! ¡Oh, Dios! ¡Cuántos misterios te guardas en la manga y qué pequeño me siento y qué ganas de reventar a Michel y escupir a Yuri! ¡Oh!



martes, 7 de enero de 2014

Navidad en Tony2 (V)

Un apretón bestial... Dos apretones, ¡tres! Parto raudo a la Stuxnet. Nadie sabe lo duro que es ser astronauta. Maldito salmón. Jodidos suecos. Mala es el hambre...

Pasadas un par de horas de dificultades intestinales, floto ante la réplica de la Capilla Sixtina y caigo en la cuenta. Ya sé dónde está Yuri. Ya me salen las cuentas. ¡Maldita sea, maldita sea, maldita sea! Me aproximo lo más velozmente que puedo a la base estelar y paso una estancia tras otra, hasta llegar a la #1, el compartimiento de gravedad artificial, la sala de Michel. Tras la descompresión de rigor, me saco el casco, las perneras, los guantes y el tronco, para acceder sin molestias ni estorbos... Y ¡ahí están! Como lo había sospechado. La gran cocina americana, la barra, los taburetes altos, el humo y el olor...
La traición y el deshonor me dejan paralizado.




jueves, 2 de enero de 2014

Navidad en Tony2 (IV)


       Después del salmón, me debatía entre las muñecas taiwanesas y el vodka. Con las manos sobre ambas cosas, me sorprende con sus chillidos el negro pájaro de mal agüero: Michel.
―¡Ladrón! No hay vicio que no tengas...
Esto estaba aquí abandonado, desperdiciado. No lo querías, era solo la acumulación propia de tu extirpe corrupta. ¿Y dónde has metido el satélite?
―¿Es que ahora no respetáis la propiedad privada? ¿Habéis vuelto al comunismo? 
...
¿Qué satélite? Ya estás totalmente ebrio...
―No he abierto ni una botella, Mikhail, puerco mormón, secuestrador lleno de ira. Solo he tocado el salmón porque me moría de hambre al ser tú el peor anfitrión de la Historia y el más rácano de los luterianos.
―¡No soy mormón! Y tú, lujurioso, perezoso y ladrón, saca tus manos de mi propiedad y no me llames así. Hace mucho que no somos parte de vuestra URSS y bien que os dio igual entonces.

           Las razones no valen nada contra la soberbia, así que no hay discusión posible. Aprovecho que no está Yuri por aquí para no frenarme, y me lanzo a su cuello. Para estar tan delgado, devuelve con fiereza y fuerza los golpes. Sonrío. Poco me gusta más que una pelea. A él, no. Sonrío. Dos directos al gaznate, en el centro, justo donde sobresale esa nuez de pajarraco sin carne. Miro con satisfacción cómo se asfixia. 

―¿Dónde está Yuri?
―¿Quién demonios es Yuri?

          Me desmayo.

          Despierto y no sé cuánto tiempo he estado sin conocimiento. No ha habido pelea y sí que había abierto el vodka. Es imposible una pelea así en gravedad cero; y es imposible asestar dos golpes en el cuello de Michel (ni en el de nadie) con los trajes puestos.
          Me voy, dando tumbos antigravitacionales, a buscar a Yuri... Qué significan los sueños.


Motor antigravítico en una nave (Pedro Gómez-Esteban).