miércoles, 9 de agosto de 2017

¿Qué tienen de bueno los martes?

Mudar de piel...

Dicen que las personas no cambian. Que en el fondo somos lo que somos y eso estará ahí dentro hasta que la diñemos. No sé yo, la verdad...

A mí antes no me gustaba el flamenco ni el bacalao. Solía ir de camping y sentarme en el suelo. No tenía resaca. Era capaz de dejar de fumar.

Es raro pero me descubro a mí misma con el café en la mano echando un ojo a la edición digital de El País cada mañana. Por ejemplo. Miro, leo en F y, a veces, abro algún artículo.

Antes madrugaba mucho, me levantaba de buen humor, era infeliz y trabajaba más. Era tímida, me parece. Ahora, si me dejas, me dan las 3 de la tarde sobando, me levanto maldiciendo, leo mucho y hago fotos sin personas dentro, fotos de calles, sobre todo. Creo que soy menos egoísta, pero eso está por ver.

Me he pasado al vino blanco, lo que va en consonancia con lo de El País.


no me da la gana

Pues sí. Por un más o un menos se arma la de dios. Así sin autocorrector. Con gente que sabe que hoy estás contenta e intuyen el porqué. Con gente que no tiene ni puta idea e, igual, se alegran por si acaso. Con gente que no sabe / no contesta y tampoco vienen a meterte el dedo en el ojo...
Todo más o menos cabalmente esperable. Todo más o menos sorprendente, al fin y al cabo. Creatividad 0- Mundo real 100000000000. Pero qué hace una a sus 45 con calzones rojos en la esquina que le toca y con el campeón del mundo en la esquina de enfrente... Pues ya os digo yo lo que hace: NADA. Un amago de reaparición y un rastreo en busca de la virgen en el desconchón de la puerta del vecino.
Y no lo publico porque no me da la gana.

Stultita

Y así fue como un día desperté.  Sin comas. Es lo que hay recién  despiertas. Dándote cuenta de que todo (y todos) lo que creías conocer era una mierda. Pero no era una retoricidad ni un espejismo... No, era una mierda. Aquellos que pensaron o dijeron en voz alta que eras una brava guerrera u otras sandeces, ahora te volvían la cara. Calvos, pijos, antiguas promesas, amigos de amigos. Gente, figurantes, iguales que todos, te vilipendiaban y ahí estabas tú, haciendo lo peor y dándoles la razón. Y, claro, es que según  se mire, razón  tenían... Tú no eras de este mundo y el que decía que quería cosas de otro mundo,  mentía. Ahora. Despierta a ratos, a ratos despierta, pienso en cómo despellejar a esas mierdas. Pero no... No es legal, ni moral, ni se puede aunque quieras. A lo mejor todos esos payasos, piojos e innecesarios son muy queridos por alguna madre en algún relato del más  allá. Así que no los puedo matar, ni en mis sueños ni en verdad. Son intocables. Son tantos, además.  Es tan difícil desahogarse sin poder patear el culo a los idiotas que por miles van y vienen por nuestras vidas, ¿verdad?

sábado, 22 de abril de 2017

tú tranquila

tú tranquila
primero te curas y después lo retomamos
tienes que entender que ya me ha pasado
y me hicieron mucho daño
que por poco acaban conmigo
tú sabes quién
pero a lo mejor
como me lo hago muy bien no se nota
o a lo mejor como no te enteras
y como no estás bien
no lo ves
que para mí es lo mismo
otra vez
y otra
pero no me rindo contigo
ni hay nada que perdonar
ni nada de nada de nada
así que tú tranquila te curas y después lo retomamos
si quieres claro
porque igual vas y te curas tan bien
y te vuelves tan cuerda
que como otros que se volvieron cuerdos
a los que conozco o mejor dicho conocí
en su mejor momento de locura
te planteas que es mejor tenerme a distancia
y tampoco pasaría nada
que también me ha pasado antes
y eso da menos miedo que lo otro
lo que por poco me mata
lo que ya me han hecho
y lo que segurito me volverán a hacer
así que tú tranquila


martes, 22 de marzo de 2016

The clockwise witness

Tracy mandó un recibo y después bloqueó la cuenta. Quizás fueron varios recibos, después de todo. Hay cosas que no se pueden oír sin ser vistas. Y palabras que no sirven si quien las dice no está ahí delante, mirando, dejando que leas sus labios. A veces, Tracy debía salir a dar una vuelta o a comprar algo o a trabajar o quizás al colegio a recoger a sus hijos o quién sabe a qué. Y yo lo pensaba, o lo pienso ahora, que es igual. Todo lo que dijese en esos momentos no servía de nada. Así es que la gente se va perdiendo y empieza a desaparecer para unos y quizás reaparece en algún otro lugar. Yo supongo que ella está ahora delante, mirando a alguien. Porque lo que es aquí no está. Y podría llamarse de otro modo, estar más gorda, haberse teñido el pelo, haber tenido gemelos, llevar hábito de monja, gafas de pasta, estar guapa, ser contable, la mami de algún viejo, con tetas enormes, un nombre nuevo, salir por la tele, vivir en una isla o haberse muerto. Es igual. Ayer mismo desapareció. Yo que no miro a los lados encontré un sustituto de mí mismo que se apela "I hate myself.. :/" Cualquiera que viese el unplugged de Sylvana lo habría sabido. El moreno tatuado con el glifo náhualt, guitarra coloreada en verde blanco y rojo mostrando orgulloso su blanca dentadura. El esfuerzo del otro por no beber, el club de los poetas que celebramos hoy, mil modos de desear morir. oh, Ihatemyself..:/, cuánto me gustaría hacer un curso de inmersión, aprender tu lengua, ir donde sea que estés, plantarme ante tu puerta astillada de madera, golpear con los rechonchos nudillos, esperar 15 minutos a que abrieses y ayudarte con los arreglos de tu obra póstuma. Ir allí, darte la razón, hacerte cumplir, ayudarte a darle sentido a mi vida. Pequeñas pedanterías no podrían ser suficiente, digo, no deberían ser suficiente para olvidarte, Tracy. Pero es que no estoy segura de que seas real.

viernes, 4 de septiembre de 2015

la felicidad de los vivos y el inalcanzable don de la inmortalidad

Hoy, día tal del mes tal de 2015, ha muerto mucha gente. Niños mayormente. Niños pobres o de países en guerra o robados para solo Dios sabe qué horrores. Además, hoy también ha muerto gente que tenía que morirse. Gente vieja, con años felices (más o menos) a sus espaldas, con amigos, hijos, nietos, alumnos que los recordarán y todo ese jazz. Hoy es un día como cualquier otro. Para mí, lo diferencia del resto el mero hecho de que hoy precisamente no he muerto yo de enferma o de vieja; ni mi hijo, ahogado, ni mi hermano, en un accidente de avión o un atentado de aquellos y estos.
Así que hoy es hoy, un día menos para algunos, un día más para nosotros. La vida tic-tac espera de nosotros un algo que no llega hasta que llega y cuando llega es el final. Esto es un infinito no-final hasta que llega el final.
Lo siento, Paco. Lo siento, niños. Seremos inmortales en un museo de cera. Quizás.
Fdo.
El escrivano

martes, 11 de agosto de 2015

Vladimir y Estragon comparten una zanahoria bajo un árbol

Puse todas mis esperanzas en un hotel de carretera. No pudo ir mejor. Desde el primer día, lleno de viajantes que van pasando de un lado a otro sin dar explicación. Así que ahí lo tienen. Un final feliz para variar.
Llaman: "Un vodka para la 117". 
No lo tengo muy claro, pero hago que lo suba la colombiana.

Abajo, más allá del patio, abrimos el café-bar (donde servimos una comida excelente) a la parte Este, que daba a una carretera secundaria y a una explanada usada mayormente por los cabreros. El motivo de este empeño ampliador estrictamente comercial es el siguiente: Siendo este el único local de los alrededores cuando ubicaron el nuevo colegio en la explanada, quedó en privilegio con solo tirar un muro y poner un letrero.

El pueblo había crecido mucho a base del propio esfuerzo reproductor de nuestros jóvenes y más por la gente de la ciudad que, buscando paz, tranquilidad, comida ecológica y cosas de ese estilo, se había instalado por doquier en casitas que salpicaban el paisaje. Fue imperativo hacer un colegio más grande para tanto crío que andaba suelto y sin cultivar, como los cerdos vietnamitas que se crían aquí pero no se puede decir que sean de aquí ni, me temo, se podrá decir jamás.

Una historia comienza con un niño entrando por las puertas de un colegio como otro cualquiera. Un niño como otro cualquiera. Baja unas escaleras. El policía apresura el tráfico que atesta el carril de entrada y da paso al bus escolar. Mira el reloj. Unas madres de apariencia juvenil entran en la cafetería de la esquina como cada día. Ocupan la última mesa, alborotan y toman su café mientras intiman a base de inverosímiles confidencias e inocentes calumnias, secretos y bromas y consejos y consejos y consejos.

De todos los síntomas que anuncian el fin definitivo del mundo, el que más me molesta es la proliferación cuantitativa de cucarachas. Todo dios se la pasaba dando de beber agua con azúcar a las abejas o muriendo fatalmente de hambre y sed en el mundo. Había menos pájaros y mucha basura. Y las cucarachas campaban a sus anchas por doquier.

Eso me recuerda una de las recurrentes conversaciones de las madres del café. Algunos niños, hijos de algunas mujeres y posiblemente ciertos hombres, no tenían apetito. Ninguno. Cero. Otra cosa que se comentaba, y no era infrecuente, eran las noticias diarias de madres que masacraban a sus bebés o padres que los mataban de dos en dos o de tres en tres, u hombres que mataban a sus mujeres y a sus hijos también. Eso pasaba más o se comentaba más o importaba más en algunos lugares. En otros se las veían y se las deseaban para mantener a sus hijos con vida. Pero en la tertulia de diario en el único bar donde se podía fumar y pasar dos o más horas hablando, esto último no centraba las conversaciones. Ni lo de las abejas ni lo de los glaciares.

Entiendo que hay problemas que en la distancia corta se ven y si, digamos, no te quedan cerca pues ni los notas. Eso es así. Por ejemplo, lo de las docenas y docenas de cerdos vietnamitas que además se multiplican retozando con sus homólogos autóctonos no preocupa tanto aquí, claro. Los cerdos vietnamitas prefieren mil veces las zonas boscosas catalanas a las playas, campos de golf, parques acuáticos a reventar de turistas y desiertos donde podría rodar Tarantino su próximo Spaghetti Western.

Tampoco es esto ideal para hacer surf, con lo que nos ahorramos un montón de problemas. Como es bien sabido el surf es un deporte de riesgo que atrae a tiburones. Sin embargo, al ponerse de moda algunos sobrinos e incluso ahijados de mujeres de aquí practican ese deporte para lo que, tras comprarse trajes, zapatillas, tablas, cremas y otros enseres, necesitan conducir varias horas en SUV de seis marchas hasta llegar al menos a Tarifa.

A las 17h todos los niños suben las escaleras de vuelta con sus padres, abuelos, vecinos y así. Pero aquel niño como cualquier otro que entró en el cole lentamente no sale con el resto. Nadie sabe dónde se ha metido. Esperan hasta las 17:45. Comprueban que no se ha escondido, jugando; comprueban que no se ha caído y está herido en alguno de los puntos muertos del recinto. Comprueban que no se les ha ido de modo descuidado con otro de los niños telefoneando una a a una a las madres de todos los compañeros de clase. Y entonces a las 19:04 con la familia al completo allí, la policía, el director, la secretaria y todos los maestros empiezan a ponerse muy nerviosos.

En el lugar, hay campo y caminos y carreteras secundarias, así que se decide hacer una búsqueda masiva. El niño podría haberse escapado. A veces la puerta de la Secretaría se queda abierta. La gente camina mientras habla y habla mientras camina, campo atraviesa, ya a esas horas con linternas.

Al día siguiente, todos en el colegio lo saben y hacen sus cábalas. Mientras, han traído más policías con perros, un helicóptero y han puesto muchos controles. El pueblo se ha llenado de periodistas. El bar lo tengo a reventar de gente y he tenido que contratar a dos primos de Juan, el cocinero, para poder alimentar a tanto galgo.

El padre está con un comisario en una habitación del cuartel de la Torre. A ver si sacan algo en claro y porque últimamente ya se sabe. La madre estaría sedada, seguramente en casa de su hermana.

Montones de desconocidos compartían fotos del niño en las redes sociales. La noticia seguía en primera página, aunque el titular pasaba un poco más abajo y un poco más a la derecha y disminuía en tamaño conforme pasaban los días.

Después, un hombre de 70 años asestó varios hachazos a su pareja. La noticia cubrió la primera página. Había sido la décima mujer asesinada por un hombre (uno diferente en cada caso) en los últimos dos días y, claro, la alarma social exigía más hueco.

Esa tarde, con la señora de los hachazos de cuerpo presente en la capilla de Nuestra Señora del Perdón de Fuencarriles, miles de mujeres salían a las calles de la capital para protestar contra la violencia machista o violencia de género. 

La prensa digital cambió rápidamente su portada incluyendo una foto de unas manifestantes portando un cartel que pedía poner "FRENO a este GENOCIDIO". Estaban visiblemente afectadas. Alguien comentó que un "genocidio" era otra cosa. Pero los gritos no me dejaron discernir la lógica de las respuestas. La gente se enfada mucho cuando pasan estas cosas y es mejor no andarles en esos momentos con delicadezas semánticas.

Casualidades de la vida: varios de los homicidios habían ocurrido en Lérida, donde, salvo que lograsen extinguirla, había nacido una nueva especie fruto del amor, el azar y la necesidad de tener mascotas exóticas y soltarlas cuando pesan cien kilos. Como las toronjas tropicales, los jabalíes-cerdos vietcatalanes eran algo propio, especiales. "La vida se abre paso", que dijo el Dr. Ian Malcom, seguramente pensando en las cucarachas de mi barrio.



viernes, 12 de junio de 2015

de todos los significados de junio----

Junio es el mes de los finales. Terminan amores y penas y cosas solo empezadas para ser acabadas. Junio es mes de hacer balance, de perder peso, de alergias, del renacer de las plagas de cucarachas, de arrepentirse, de traicionar, de empezar otra vez. En fin, junio es como una baraja de cartas que da igual, salvo si haces trampas, porque si juegas demasiado siempre acabas por perder.

domingo, 7 de junio de 2015

¿Y esta estúpida necesidad de comunicarse? ¿A qué se debe? Alguien estudia el cerebro humano y sabe lo que yo no sé y yo soy la que no soporta estar sin decir lo que siento, lo que soy y lo que sé y el que estudia el cerebro humano ¿con quién habla? ¿Cómo sabe qué hay en mí diferente o igual y qué me mueve a pensarlo todo y remover y repensar? Habrá una Universidad hipersubvencionada en algún país frío de Europa que tenga un especialista en mí. Y no sabe que existo... ¡Que me pase pasta!

trastorno de fondo

Es una imaginación mía. Y de seguro que da igual. El tiempo de nuestras vidas invertido en estudiar fondos documentales, leer cartas, anales, diarios, informaciones, interrogatorios... Desvelar el  misterio de los tiempos pasados que parece que ahora ya no sirven, porque todo ha de tener una utilidad material e inmediata. Ser seria. Ser nada durante horas y horas y días que se transforman en brotes de arrugas y ritmo de nada y palpitar ante la Historia. Todo se empaña ante la tranquilidad del reservado momento y el buen pasar del tiempo y el sentirse útil, sola y a lejos del mundo y saber cosas para olvidarlas después y escribirlas para que nadie las lea y tanta privacidad desvelada, tantas redacciones y notas y entusiasmos momentáneos y saberes extraordinarios que a nadie importan. Es cierto que el tiempo pasa y que otras cosas inundan nuestra verdad del instante y que podría ser un desperdicio mi vida y que las deudas se acumulan para bien o para mal. Y querría tener una conclusión contundente, convincente, que desarmara los prejuicios, pero no tengo nada. Solo ganas de seguir con mi mirar atrás y ver a través de los tiempos algo que aunque se diga inservible, a mí me sirve...