domingo, 18 de mayo de 2014

Barro

Me llamo barro aunque Adrián me llame
y de orgullo gaditano
lleno está mi pecho.
Igualmente de noche que de día
haré de mi vida vuestro triste lastre.

Me llamo barro aunque Benjamín me llame
y la simple verdad es mi estandarte.
Nunca me dolerá vuestra indolencia,
pues del don de la alegría estoy tocado.
Mi nombre es Benjy y no tengo miedo
ni temeré vuestros miedos ignorantes.

Me llamo barro aunque sea una vikinga;
la hermosa Helena es mi ancestral abuela;
no sé callar ni decir mentira;
de Ceuta llegué para hacer mi vida
y aquí me quedo para deslumbrar las ánimas.

Me llamo barro aunque Pilar me llame,
mas es posible que mi nombre sea Marina,
la tímida belleza del alma limpia,
o quizás me llamo Dragos, aunque Sara sea,
de donde la lucha extrae toda su fuerza,
de donde la revolución saca su nombre,
donde los niños hallan su utopía.

Me llamo barro aunque sea Marta, la guía,
y el reloj me importa tanto como tu sexo;
cuando todos duermen, yo leo poesía
de amor y verdad y amistad y calma
y a quien lo necesite, yo se la ofrezco.

Mi nombre es Maribel, niña terrible,
y mi tez deslumbra cual burlona supernova;
tan fuerte como la misma muerte disfrazada:
soy yo: acentos modestos y un alma desarmada.

Me llamo Edén e igualmente Alberto me llamo;
la bondad me supura y me sobrepasa;
ante la insensatez y la amistad me deshago;
mas, ante mí, ni los corazones de hielo
están a salvo.

En la cuenta atrás de nuestros días,
quedan nuestra memoria y nuestros nombres mezclados;
como pacto de amistad, como familia,
quedan nuestros egos anidados.

miércoles, 7 de mayo de 2014

El secreto de la eterna juventud

El secreto de la eterna juventud está en una píldora, que no es una píldora, 
pero lo es. 
Es una Ella llena de vida y con una voluntad férrea.
El deseo de que vivir sea una meta en sí 
y que cada cosa sea cierta, pues lo incierto no es nada 
y la Nada no es nada por lo que valga la pena vivir.
El secreto de la eterna juventud es una Ella, 
llena de vida y medio muerta; 
una Ella dolorida y aterida y, aun así, una diosa.
Una diosa de la verdad y de la vida. 
Una madre, una amante, una compañera, una amiga con quien reír.
Es un instante, una melodía, un rato difícil de recordar, 
el mejor momento, el último recuerdo. 
Una bestia, en fin, con la que lidiar. 
Y está en todas partes y hay quien no la encuentra jamás.
El secreto de la eterna juventud es un jardín hermoso 
ante el que decides que ya puedes morir en paz.

domingo, 4 de mayo de 2014

The killing moon

Entonces ocurrió que la luna creciente se deshizo de las nubes del calor y el niño pidió un deseo. Un deseo débil e inocente y fácil. La luna estaba bonita, medio sonriente, amarilla, ajena a las estupideces y los caprichos. E incluso ajena a las mareas y los laberintos. 
El niño y la mujer seguían su camino. Ella, evitando a los borrachos obtusos y a los lánguidos enamoradizos. Y el niño, soñando con un lunes límpido.



keine lust

Estamos jodidos. Del todo. Jodidos. Es, en verdad, y de verdad, una forma muy vulgar de expresar el pensamiento común de todo cristo que, por aquí, cree, y con razón, que hemos llegado al fin y al final de una etapa de mierda y que esto no solo no tiene vuelta atrás sino que, también y además, no tiene remedio en un futuro que siempre fue una aspiración y una esperanza para mejor, o para igual.  
Lo sé porque he consultado a las estrellas y a los dioses y a los santos y a mi tía abuela Samanta que lleva muerta sesenta años y aún me habla. Y todos, toditos, me han dicho que deje ya de preguntar.
La cosa empezó, como todo empieza, con una racha bestial de mala suerte en la que absolutamente cada cosa que decía o hacía se revenía en mi contra para mal, indefectible y totalmente, para mal.
Cojo el coche, me doy una hostia, me ponen una multa, dos, tres, cuatro,...; otra piña, ¿para qué más?  Doy gloria bendita a mis invitados y todos vomitan en mis alfombras, en mis colchas, encima de mí, ¿para qué más? Los dioses han hablado. ¿Floki? Ah, no... En realidad, los tíos llevan hablando desde que existe memoria en la humanidad; otra cosa no, pero hablar, hablan y, en serio, hablan siempre para mal. Igual son varios o son uno, mas por más que ruegue, me acojone y me haga de ellos, todo me sale fatal.
Una vez, en propósito de enmienda, dejo de beber y de fumar y de ir con mujeres malas (de esas que cobran y tal) y decido decir siempre la simple verdad. Vaya desastre eso de decir la verdad. No lo hagan jamás. Al menos pasados los 30, con un trabajo, vecinos, siendo del AMPA y con familia mayor aún viva. 
Nadie quiere la verdad. Te quieren mona, sonriente, enfermita, solidaria, casadita (o casta), mas nada de verdades y menos dichas con la boca de una persona de carne y hueso y experiencias que hacen que una de cada tres palabras sean un hueso duro de tragar. Todo quisque sabe y lo sabe bien sabido. Pero no quiere que nadie se lo recuerde o se lo diga. Estamos jodidos y bien jodidos. 
Hermanas, guarden el secreto y pónganse cremita, porque la cosa no va de LUJURIA, va de mentir y va de mentir bien y estar muy guapas, además.